Cambios en las estructuras laborales.

La globalización de los procesos productivos ha modificado radicalmente las estructurales-laborales, propiciando la polarización y el valor del factor trabajo. En este sentido, los avances tecnológicos han inducido, por una parte, al desarrollo de una fuerza laboral capacitada en diferentes niveles, y por la otra, a la homogeneidad de las actividades que desempeñan grupos de trabajadores y empleados como complemento de procesos productivos en los que se utilizan tecnologías medias de "punta" u otros que realizan funciones de poco valor agregado, especialmente en el sector servicios, empleo que también requieren de un conocimiento técnico mínimo. Por otra parte, la llamada cultura de empresa, alimentada por las grandes empresas, ha atenuado las diferencias entre sus trabajadores y empleados en los diferentes continentes.
Asimismo, la polarización laboral ha ampliado considerablemente la brecha tradicional existente entre las percepciones de los niveles directivos de las empresas y sus trabajadores y empleados; así por ejemplo, en Estados Unidos el Instituto For Policy Studies, entidad privada con sede en Washington, D.C. y la organización independiente "que promueve la reducción de las injusticias en la economía de Estados Unidos", han señalado que en ese país los ejecutivos de las corporaciones privadas ganaron en 1999 en promedio 475 veces más que los trabajadores; además de que los primeros obtuvieron atractivas opciones de inversión y otros beneficios (prestaciones). Aunque las diferencias en percepciones entre estos dos niveles son menos extremas en otros segmentos de la fuerza de trabajo, es evidente que en Estados Unidos y en gran parte de las economías del mundo, los mayores niveles educativos de los recursos humanos, en general, y en particular, su capacitación, son factores relevantes para facilitar la movilidad laboral y para elevar su ingreso, así como para incrementar la productividad de las compañías.
Asimismo, la polarización laboral ha ampliado considerablemente la brecha tradicional existente entre las percepciones de los niveles directivos de las empresas y sus trabajadores y empleados; así por ejemplo, en Estados Unidos el Instituto For Policy Studies, entidad privada con sede en Washington, D.C. y la organización independiente "que promueve la reducción de las injusticias en la economía de Estados Unidos", han señalado que en ese país los ejecutivos de las corporaciones privadas ganaron en 1999 en promedio 475 veces más que los trabajadores; además de que los primeros obtuvieron atractivas opciones de inversión y otros beneficios (prestaciones). Aunque las diferencias en percepciones entre estos dos niveles son menos extremas en otros segmentos de la fuerza de trabajo, es evidente que en Estados Unidos y en gran parte de las economías del mundo, los mayores niveles educativos de los recursos humanos, en general, y en particular, su capacitación, son factores relevantes para facilitar la movilidad laboral y para elevar su ingreso, así como para incrementar la productividad de las compañías.

Los individuos que se auto emplean lo hacen fundamentalmente como una reacción a la rigidez de los esquemas laborales prevalecientes en las empresas; igualmente el autoempleo re- presenta un mecanismo para eludir o atenuar los elevados niveles impositivos existentes en las diferentes economías de la OCDE (falso autoempleo).
La OCDE considera que es limitado el número de personas desempleadas que eligen el camino de autoempleo y que las condiciones laborales en este último sector son menos favorables en relación a las que prevalecen en las empresas; así por ejemplo, la jornada de trabajo es más larga y puede extenderse a los fines de semana o días festivos; no cuentan con prestaciones sociales; existe una mayor incertidumbre en cuanto a que pueda mantenerse el trabajo; los programas de capacitación y los bienes de capital utilizados son más limitados. No obstante, los autoempleados manifiestan un mayor nivel de satisfacción en relación con su trabajo; un control más amplio de su entorno, y en general, mayor independencia, aunque sus remuneraciones sean inferiores a los de los empleados en las compañías.
En el segmento de autoempleo las labores de una persona frecuentemente se complementan con la contratación de terceros o se apoyan en familiares que no necesariamente reciben un pago por su trabajo.
El autoempleo también se experimenta vía los esquemas de Franquicias, que suelen proporcionar a los adquirentes de las mismas experiencias en el manejo de negocios de diferentes dimensiones; los que reciben la franquicia aportan su trabajo y financiamiento, principalmente. El sistema de franquicias en los países de la OCDE significa alrededor de 2.0% de su PIB.
Los cambios organizacionales y la transformación que experimentan los recursos humanos en la globalización también se están profundizando en economías de naciones de desarrollo intermedio como México y varias del Sudeste Asiático en las cuales la mano de obra está adquiriendo mayor capacidad tecnológica con remuneraciones menores a la que percibe la de los países industrializados, y con ello, logran mayor participación en el PIB mundial.
Las tendencias laborales en la globalización apuntan a un cambio ambivalente en el capital humano, que por un lado es fuente de riqueza, y por el otro, de inestabilidad social, esto último determina que empresas y gobiernos precisen canalizar más recursos al adiestramiento y a las remuneraciones al factor trabajo para evitarla.
La OCDE considera que es limitado el número de personas desempleadas que eligen el camino de autoempleo y que las condiciones laborales en este último sector son menos favorables en relación a las que prevalecen en las empresas; así por ejemplo, la jornada de trabajo es más larga y puede extenderse a los fines de semana o días festivos; no cuentan con prestaciones sociales; existe una mayor incertidumbre en cuanto a que pueda mantenerse el trabajo; los programas de capacitación y los bienes de capital utilizados son más limitados. No obstante, los autoempleados manifiestan un mayor nivel de satisfacción en relación con su trabajo; un control más amplio de su entorno, y en general, mayor independencia, aunque sus remuneraciones sean inferiores a los de los empleados en las compañías.
En el segmento de autoempleo las labores de una persona frecuentemente se complementan con la contratación de terceros o se apoyan en familiares que no necesariamente reciben un pago por su trabajo.
El autoempleo también se experimenta vía los esquemas de Franquicias, que suelen proporcionar a los adquirentes de las mismas experiencias en el manejo de negocios de diferentes dimensiones; los que reciben la franquicia aportan su trabajo y financiamiento, principalmente. El sistema de franquicias en los países de la OCDE significa alrededor de 2.0% de su PIB.
Los cambios organizacionales y la transformación que experimentan los recursos humanos en la globalización también se están profundizando en economías de naciones de desarrollo intermedio como México y varias del Sudeste Asiático en las cuales la mano de obra está adquiriendo mayor capacidad tecnológica con remuneraciones menores a la que percibe la de los países industrializados, y con ello, logran mayor participación en el PIB mundial.
Las tendencias laborales en la globalización apuntan a un cambio ambivalente en el capital humano, que por un lado es fuente de riqueza, y por el otro, de inestabilidad social, esto último determina que empresas y gobiernos precisen canalizar más recursos al adiestramiento y a las remuneraciones al factor trabajo para evitarla.

LA NUEVA ETAPA DE INTERNACIONALIZACIÓN DEL MOVIMIENTO LABORAL

La UNCTAD apunta que el fenómeno de la globalización ha acentuado a niveles sin precedentes la inequidad entre países y dentro de éstos, la de sus diversos grupos sociales. Las crisis recurrentes que en la economía global se han experimentado, en por lo menos una década, han significado una drástica baja de los salarios reales, la cual ha generalizado el descontento social y el incremento del crimen y la violencia. En el marco de una economía global con un límitado avance económico y un ascendente número de personas que viven en condiciones de pobreza absoluta se ha propiciado el abuso de los trabajadores especialmente en los niños.

En Estados Unidos existen aproximadamente 8,000,000 de indocumentados que trabajan a la sombra de la ilegalidad y son contratos en condiciones desfavorables, ello a pesar de que son indispensables y sin ellos no podrían funcionar sectores fundamentales como la agricultura y diversos servicos JM sostiene que en el sistema global. JM piensa que se precisa apoyar al movimiento laboral independientemente para fortalecer la democracia; que se requiere una acción internacional unificada dadas las estructuras corporativas globalizadas existentes.

Las acciones solidarias de los grupos que luchan por los derechos humanos, entre los que sobresalen las labores, están obteniendo la aprobación de un número creciente de gobiernos y de empresarios.















